22 noviembre 2008

Un osario de reconciliación

El gusto de la izquierda por la mentira y la aversión de la derecha a la verdad histórica han conseguido que buena parte de los españoles considere que el Valle de los Caídos es un monumento al totalitarismo, erigido gracias a la sangre derramada por los esclavos políticos del franquismo.

Pero nada más lejos de la realidad. En la construcción del Valle de los Caídos, que se prolongó durante quince años, trabajaron 2.643 obreros, no 20.000 presos, como se suele oír. De esos dos millares de obreros, únicamente una minoría eran presos. Y esa minoría de presos que participó en la obra, 243 penados, no lo hizo en régimen de esclavitud, pues en ningún caso acudían de manera forzosa. Además redimían seis días de condena por día trabajado y percibían siete pesetas de salario al finalizar cada jornada. Trabajar en las obras del Valle era para los presos siempre opcional y redentor.

Y evidentemente también es falso que murieran miles de presos levantando el monumento. Entre obreros libres y presos fallecieron catorce personas.

El Valle de los Caídos no es el paradigma de la represión del régimen autoritario del general Franco, como pretenden hacernos creer los ayatolás oficiosos de la historiografía patria. Por el contrario, fue levantado como simbólico enterramiento de víctimas y caídos de ambos bandos, como casa de oración para la reconciliación entre españoles. Los restos de más de 40.000 fallecidos a causa de la contienda descansan allí porque sus familiares así lo entendieron.

En 1955, el todavía cardenal Roncalli, luego papa Juan XXIII, aseguró que España es la única nación que erige un monumento a los caídos de los dos bandos.

1 Comments:

At 12:48, Anonymous Anónimo said...

Totalmente de acuerdo contigo. Lo que ocurre es que tenemos una izquierda muy sectaria y, sobre todo, muy inculta.

 

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